News

01 Mar

UN ADICTO SABER QUE PADECE UNA ADICCIÓN?

Blog No Response

La adicción no es simplemente una “falta de voluntad”, sino una alteración profunda del cerebro y del cuerpo. A nivel neuronal y físico, el cerebro de una persona con adicción cambia de tal manera que su capacidad para reconocer el problema se ve afectada. Por eso, muchas veces un adicto no se da cuenta —o no puede aceptar— que lo es.

En primer lugar, la adicción altera el sistema de recompensa del cerebro, especialmente los circuitos que utilizan dopamina. Cada vez que la persona consume una sustancia (como alcohol, nicotina o drogas) o realiza una conducta adictiva (como apostar o jugar videojuegos), se produce una liberación intensa de dopamina. Esta sustancia química genera placer y refuerza el comportamiento. Con el tiempo, el cerebro aprende que esa sustancia o conducta es esencial para la supervivencia, aunque en realidad no lo sea. El sistema de recompensa queda “secuestrado”, priorizando la adicción por encima de otras necesidades como el descanso, las relaciones o la salud.

Además, la corteza prefrontal —la parte del cerebro encargada del juicio, la toma de decisiones y el autocontrol— se debilita. Esto significa que la persona pierde capacidad para evaluar objetivamente las consecuencias negativas de su conducta. Aunque racionalmente pueda entender que algo le hace daño, a nivel neuronal su cerebro está menos capacitado para frenar el impulso. No es simplemente que “no quiera parar”; muchas veces su capacidad biológica para hacerlo está comprometida.

Otro factor clave es la tolerancia y la abstinencia. Con el tiempo, el cerebro se adapta a la sustancia o conducta, necesitando cada vez más para obtener el mismo efecto. Paralelamente, cuando la persona no consume, experimenta síntomas físicos y emocionales desagradables: ansiedad, irritabilidad, insomnio, dolor o tristeza profunda. El cuerpo y el cerebro interpretan estos síntomas como una amenaza, empujando a la persona a consumir nuevamente para aliviar el malestar. Así, el consumo deja de ser solo búsqueda de placer y se convierte en una forma de evitar el sufrimiento.

También intervienen mecanismos psicológicos como la negación, que tiene una base neurobiológica. El cerebro tiende a proteger la conducta que considera necesaria para mantener su equilibrio químico alterado. Por eso, la persona puede minimizar el problema, compararse con otros “que están peor” o justificar su consumo. No es únicamente una mentira consciente; es una distorsión influida por cambios reales en los circuitos cerebrales.

Finalmente, la adicción afecta la percepción y la conciencia del problema. El cerebro prioriza señales asociadas al consumo y reduce la sensibilidad a señales de advertencia. Esto hace que la persona subestime riesgos y sobrevalore los beneficios inmediatos.

En resumen, un adicto muchas veces no se da cuenta plenamente de su condición porque su cerebro ha sido modificado por la propia adicción. El sistema de recompensa está hiperactivado, la capacidad de autocontrol está debilitada y el cuerpo genera dependencia física. Comprender esto no significa justificar la conducta, sino reconocer que la adicción es una enfermedad compleja que requiere apoyo, tratamiento y comprensión, no solo juicio.


2 Comments

Would you like to join the discussion? Feel free to contribute!

Write a Reply or Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

REGULACIÓN DE LA AMI… 14 febrero, 2026

Contacta con nosotros

“El secreto para salir adelante es comenzar.” Mark Twain