LA ANSIEDAD.
La ansiedad es una experiencia mental, emocional y fisiológica de gran inquietud, preocupación e inseguridad ante un peligro real o imaginario generalmente centrado en el futuro. Nuestra mente interpreta que vamos a enfrentarnos a una situación en la que nuestra supervivencia o nuestros intereses pueden verse amenazados, ¿a que nos referimos con intereses? Nuestra economía, relaciones familiares, nuestra relación de pareja, aprobar un examen importante, el bienestar de nuestros hijos, nuestra propia autoestima o la imagen que queremos proyectar a los demás.
El objetivo de la activación emocional es prepararnos para responder ante esta posible amenaza de la mejor forma. ¿Cómo?, focalizando nuestra atención en la amenaza percibida, activando señales en nuestro cuerpo que nos indiquen la necesidad actuar y prevenir posibles peligros a través de la anticipación, el famoso: “¿y si…?”
Por lo tanto, el propósito de la ansiedad siempre es adaptativo, protegernos o avisarnos de que algo no va bien y de que vamos a tener que movilizar recursos para afrontar los cambios necesarios.
Los signos y síntomas más habituales en la ansiedad serían los siguientes:
- Sensación de nerviosismo, agitación o tensión
- Sensación de peligro inminente, pánico o catástrofe
- Aumento del ritmo cardíaco
- Respiración acelerada (hiperventilación)
- Sudoración
- Temblores
- Sensación de debilidad o cansancio
- Problemas para concentrarse o para pensar en otra cosa que no sea la preocupación actual
- Tener problemas para conciliar el sueño
- Padecer problemas gastrointestinales
- Tener dificultades para controlar las preocupaciones
- Tener la necesidad de evitar las situaciones que generan ansiedad.
Como cualquier otra emoción, la experiencia de la ansiedad está compuesta por tres elementos o tipos de manifestación. En primer lugar, tenemos los pensamientos, es decir, lo que nos decimos o imaginamos acerca de la situación que nos genera ansiedad, en segundo lugar, las emociones o sensaciones físicas, los cambios fisiológicos que experimenta nuestro cuerpo para prepararnos para la respuesta de lucha o huida. Y, por último y más importante, cómo respondemos nosotros ante la experiencia de la ansiedad. Y este último componente, la conducta o respuesta, va a ser determinante en el desarrollo y mantenimiento de un trastorno de ansiedad.
¿La ansiedad se cura?
Bueno, esta es la eterna pregunta. La ansiedad, como mecanismo adaptativo no se puede curar porque no es un elemento insano. Es una parte fundamental de nuestra experiencia y nos permite sobrevivir a las exigencias y responsabilidades del día a día. Ç
La pregunta sería, ¿se puede aprender a manejar la ansiedad para que esta no suponga un obstáculo en la consecución de nuestros objetivos o en nuestro bienestar emocional?
y la respuesta es sí, sin lugar a duda. Existen tratamientos de eficacia demostrada enfocados a enseñar al paciente a relacionarse de una forma más saludable con la ansiedad, a aprender a flexibilizar la forma en la que interpreta la realidad y a ofrecerle herramientas para responder ante esta de una manera adaptativa y funcional para sus objetivos vitales.
EL DEPORTE COMO AYUDA FUNDAMENTAL PARA EL CONTROL DE RACAÍDAS.
Las personas son cada vez más conscientes de los beneficios que tiene comer sano, mantener una buena higiene del sueño, así como cumplir una rutina de ejercicio diaria.
La incorporación habitual de ejercicio en la vida de una persona reduce la probabilidad de que aparezcan diversas patologías físicas y mentales.
Pero además, la realización de ejercicio promueve la mejora en problemas de salud que ya han aparecido.
No sólo siendo una herramienta preventiva sino también un factor que favorece la mejora de una enfermedad, como ocurre en el caso de la adicción a las drogas.
1.- La adicción al alcohol u otras drogas hace que la persona pierda diferentes rutinas de su vida.
Mientras que al incorporar una rutina deportiva se fomenta la adquisición de rutinas en otras áreas importantes de la vida del adicto.
2.- El deporte ayuda a recuperar y/o mejora la constancia y el compromiso siendo elementos muy importantes y necesarios en el proceso de recuperación de una adicción.
Como se ha expuesto previamente, cuando la persona consume alcohol u otras drogas, su vida gira en gran medida en torno a este patrón, teniendo dificultades para mantener hábitos saludables de manera constante.
3.- La realización de deporte promueve la mejora del estado de ánimo.
Se liberan ciertas sustancias químicas que ayudan a sentirse más alegre, tranquilo y saludable cada día; lo cual contribuye de manera decisiva a dejar las drogas.
Estas sustancias del organismo (neurotransmisores y hormonas) son:
- Dopamina: genera sensación de placer y, de alguna forma, “nos engancha” (está presente en la adicción).
- Endorfinas: Permite sentir euforia, felicidad y alegría
- Serotonina: permite y propicia la sensación de calma, ayuda a evitar los excesos con los alimentos y regula el sueño.
4.- La realización de deporte mejora la autoestima.
El deporte ayuda a sentirse mejor físicamente y eso mejora la percepción de su imagen. La persona se va a sentir mejor consigo misma al ir superándose día a día en una actividad saludable y que le hace sentir bien.
- Realizar deporte disminuye los niveles de estrés y esto es un factor de protección en el tratamiento de la adicción (el estrés está directamente relacionado con un incremento del riesgo de recaída en el consumo de alcohol u otras drogas).
- El deporte también disminuye el grado de angustia, agresividad, ira, etc.
Además de todo lo expuesto, es importante tener en cuenta que cuando una persona adicta deja de consumir alcohol u otras drogas, aparece la sensación de que la vida sin consumo es aburrida, que no merece la pena o que no tiene color.
El deporte ayuda a dejar las drogas porque es una forma sana de llenar el vacío que dejan las drogas en el individuo. Ese vacío tiende a aparecer cuando después de largos períodos de tiempo consumiendo drogas, de pronto, se dejan de consumir.
Como se ha mencionado previamente, la práctica de deporte va asociada a una constancia y un compromiso necesarios para la progresión.
Esto irá ligado a que la persona se vaya encontrando mejor, vaya superándose a sí misma y tome conciencia del avance y de la mejora de los resultados lo cual, inevitablemente, irá llenando el hueco dejado por las drogas.
TRASTORNO POR CONSUMO DE CANNABIS.
Algunas personas que consumen marihuana presentarán trastorno por consumo de marihuana, lo que significa que no pueden dejar de consumirla a pesar de que les está causando problemas sociales y de salud.1
- Un estudio estimó que aproximadamente 3 de cada 10 personas que consumen marihuana tienen trastorno por consumo de marihuana.
- Otro estudio estimó que las personas que consumen cannabis tienen probabilidades de aproximadamente el 10 % de volverse adictas.1
- El riesgo de presentar trastorno por consumo de marihuana es mayor en las personas que comienzan a consumir marihuana durante la juventud o la adolescencia y en las que la consumen marihuana con más frecuencia.3
Los siguientes son signos de trastorno por consumo de marihuana.
- Consumir más marihuana de lo que se deseaba.
- Intentar sin éxito dejar de consumir marihuana.
- Consumir marihuana aunque cause problemas en el hogar, la escuela o el trabajo.
- Seguir consumiendo marihuana a pesar de los problemas sociales o los problemas en la relación.
- Renunciar a actividades importantes con amigos y familiares por preferir consumir marihuana.
- Consumir marihuana en situaciones de alto riesgo, como al conducir un automóvil.
- Seguir consumiendo marihuana a pesar de tener problemas físicos o psicológicos.
- Necesitar más marihuana para conseguir el mismo efecto.
- Tener síntomas de abstinencia al dejar de consumir marihuana.
Las personas con trastorno por consumo de marihuana podrían además estar en mayor riesgo de sufrir otras consecuencias negativas, como problemas de atención, memoria y aprendizaje.
Algunas de las personas con trastorno por consumo de marihuana podrían necesitar consumir cantidades cada vez mayores de marihuana o concentraciones mayores a lo largo del tiempo para lograr un estado de euforia o “high”. Mientras más alta sea la cantidad de tetrahidrocannabinol (THC) haya en la marihuana (en otras palabras, la concentración o potencia), más fuertes serán los efectos que la marihuana pueda producir en el cerebro.
Los investigadores aún no conocen todas las consecuencias de la exposición del cuerpo y el cerebro a altas concentraciones de THC ni de cómo los recientes aumentos en las concentraciones afectan el riesgo de presentar trastorno por consumo de marihuana.
TIENES PROBLEMAS CON EL ALCOHOL?
Beber es un acto social, por esto mismo detectar que una persona tiene problemas con el alcohol puede resultar complicado. Muchas personas alcohólicas no son conscientes de que tienen un problema con la bebida; no obstante, en algún momento de sus vidas casi todas se han cuestionado su relación con el alcohol. En ocasiones hay consecuencias del alcoholismo en el entorno familiar que son muy visibles. En otras han surgido enfermedades causadas por el alcohol. Hoy vamos a tratar el tema cómo saber si una persona es alcohólica.
A veces, tenemos la concepción errónea de que la persona alcohólica es aquella que bebe diariamente y presenta problemas de salud, económicos o laborales derivados del consumo; sin embargo, el alcoholismo es un concepto más amplio que engloba también a todas aquellas personas que desconocen que son adictas. Algunos alcohólicos beben cada día, otros solo una vez por semana y unos pocos mantienen períodos largos de sobriedad intercalados con grandes borracheras que duran varios días.
El alcoholismo es una enfermedad que se caracteriza por la dificultad para controlar el consumo de bebidas con alcohol. Una persona que ha desarrollado una dependencia al alcohol no puede parar de beber una vez empieza, lo que genera consecuencias negativas en todas las esferas de su vida.
1.- Necesidad de Comprar Alcohol
Por ejemplo, la necesidad de comprar alcohol de forma compulsiva, para no quedarse sin provisiones por la noche o el fin de semana, es una muestra de ello. Además, la persona con problemas de alcoholismo suele cambiar de establecimiento para no llamar la atención de los dependientes o esconder alcohol en distintos lugares de la casa para no ser controlado ni observado por su entorno.
2.- Rituales relacionados con la bebida
Otra de las señales que pueden indicar la existencia de un problema con el alcohol es la presencia de rituales relacionados con la bebida, que alteran el humor de la persona si no se llevan a cabo.
3.- Tolerancia
La tolerancia es otra de las señales que pueden alertarnos de la existencia de un problema relacionado con el alcohol. Por ejemplo, si un paquete de cervezas antes duraba una semana y ahora se acaba en dos o tres días, debemos alertarnos ya que puede ser signos de una persona alcohólica.
4.- Descuida repetidamente las responsabilidades
Las tareas del hogar, el trabajo o el cuidado de los hijos pasan a un segundo plano por el alcohol. Si el beber está interfiriendo en tus actividades debes plantearte la existencia de un problema.
Los problemas en el trabajo, retrasos, ausencias injustificadas, incumplimiento de tareas… también son síntomas de la existencia de problemas con la bebida. De igual manera, el romper planes familiares para beber también es un indicio de alcoholismo.
5.- Cambios físicos
Hay una serie de signos físicos, que en el caso del alcoholismo son muy notables, y que están causados por la dependencia a la sustancia. Por ejemplo, los temblores en las manos nada más levantarse que se alivian tras beber alcohol, la sudoración excesiva o la falta de deseo de consumir alimentos. También pueden darse alteraciones del equilibrio, aspecto descuidado, cambio en los hábitos de alimentación y nauseas o vómitos matutinos.
6.- Cambios emocionales
Los cambios emocionales y de comportamiento como la irritabilidad, el aislamiento, la hiperactividad, la aparición de lagunas mentales, la, baja motivación o la pérdida del interés por las actividades cotidianas, los sentimientos de culpabilidad, la tendencia al robo y la mentira o intentos infructuosos de dejar de beber son otros de los síntomas.
La persona con un problema de alcoholismo puede ponerse a la defensiva o enojarse cuando se le pregunte acerca de su consumo o de dónde ha estado.
IMPORTANCIA DEL DEPORTE PARA EL CONTROL DE LAS ADICCIONES.
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Las personas son cada vez más conscientes de los beneficios que tiene comer sano, mantener una buena higiene del sueño, así como cumplir una rutina de ejercicio diaria.
La incorporación habitual de ejercicio en la vida de una persona reduce la probabilidad de que aparezcan diversas patologías físicas y mentales.
Pero además, la realización de ejercicio promueve la mejora en problemas de salud que ya han aparecido.
No sólo siendo una herramienta preventiva sino también un factor que favorece la mejora de una enfermedad, como ocurre en el caso de la adicción a las drogas.
La adicción al alcohol u otras drogas hace que la persona deje de lado obligaciones, actividades de ocio, rutinas básicas como comer adecuadamente, altere el ciclo del sueño, etc.
Cuando una persona inicia un proceso de recuperación por consumo de drogas, la introducción de una rutina de deporte se convierte en un elemento favorecedor del abandono del consumo de alcohol y otras drogas.
1.- La adicción al alcohol u otras drogas hace que la persona pierda diferentes rutinas de su vida.
Mientras que al incorporar una rutina deportiva se fomenta la adquisición de rutinas en otras áreas importantes de la vida del adicto.
2.- El deporte ayuda a recuperar y/o mejora la constancia y el compromiso siendo elementos muy importantes y necesarios en el proceso de recuperación de una adicción.
Como se ha expuesto previamente, cuando la persona consume alcohol u otras drogas, su vida gira en gran medida en torno a este patrón, teniendo dificultades para mantener hábitos saludables de manera constante.
3.- La realización de deporte promueve la mejora del estado de ánimo.
Se liberan ciertas sustancias químicas que ayudan a sentirse más alegre, tranquilo y saludable cada día; lo cual contribuye de manera decisiva a dejar las drogas.
Estas sustancias del organismo (neurotransmisores y hormonas) son:
- Dopamina: genera sensación de placer y, de alguna forma, “nos engancha” (está presente en la adicción).
- Endorfinas: Permite sentir euforia, felicidad y alegría
- Serotonina: permite y propicia la sensación de calma, ayuda a evitar los excesos con los alimentos y regula el sueño.
4.- La realización de deporte mejora la autoestima.
El deporte ayuda a sentirse mejor físicamente y eso mejora la percepción de su imagen. La persona se va a sentir mejor consigo misma al ir superándose día a día en una actividad saludable y que le hace sentir bien.
- Realizar deporte disminuye los niveles de estrés y esto es un factor de protección en el tratamiento de la adicción (el estrés está directamente relacionado con un incremento del riesgo de recaída en el consumo de alcohol u otras drogas).
- El deporte también disminuye el grado de angustia, agresividad, ira, etc..
SEÑALES ADICCIÓN COCAÍNA.
La cocaína está entre las drogas ilegales más consumidas a nivel global, y a diferencia de muchas, su uso está relativamente normalizado en todas las clases sociales. Por ello, la adicción a la cocaína es una de las más comunes en todo el mundo.
Pero no por ser popular es menos peligrosa como sustancia psicoactiva. Lo cierto es que la capacidad de esta droga a la hora de desgastar la calidad de vida del consumidor es notable, y hace notar sus efectos de daño acumulado en relativamente poco tiempo, al contrario de lo que muchas personas creen.
1. Síntomas fisiológicos y psicológicos a corto plazo
En este apartado veremos sobre todo cuáles son los fenómenos fisiológicos y psicológicos que aparecen minutos después de haber consumido, si bien lo normal es que desaparezcan en cuestión de horas (aunque cabe la posibilidad de que la persona consuma varias veces a lo largo de la jornada, haciendo que existan cantidades relativamente grandes de esta sustancia en su sangre durante un periodo prolongado). Conocerlos sirve para tener constancia de hasta qué punto la persona en cuestión usa esta droga a menudo o no.
1.1. Síntomas fisiológicos a corto plazo
Las señales físicas provocadas por la cocaína suelen ser las más evidentes y fáciles de identificar en cualquier persona. Entre las principales destacan el aumento de la frecuencia cardíaca, lo que puede provocar taquicardias y el aumento de la temperatura corporal.
También se puede identificar el nerviosismo de la persona, así como en una inquietud o sobreexcitación notable, manifestada a menudo con un movimiento repetitivo de piernas u otras partes del cuerpo.
Además de eso, las pupilas dilatadas también son otro de los síntomas físicos fáciles de detectar por parte de un observador externo.
1.2. Síntomas psicológicos a corto plazo
La euforia es otra de las características clásicas ligadas al consumo de cocaína y uno de los efectos más identificables en la persona que la consume.
Se trata de una sensación de bienestar general tanto a nivel intelectual como físico, que empuja a la persona a realizar actos que en condiciones normales no haría. Por ello, es similar a lo que en casos de trastorno bipolar se conoce como hipomanía: la persona actúa desde un optimismo poco razonable acerca de sus propias capacidades, y sobrevalora sus posibilidades de tener éxito en cualquier cosa que se proponga.
2. Pérdida de apetito
Los circuitos neuronales encargados de controlar el apetito pierden su activación cuando la persona padece una adicción a la cocaína, ya que estas neuronas se vuelcan por completo en la tarea de recompensar (a través de sensaciones agradables y el cese del malestar por abstinencia) por la experiencia del consumo de la droga.
Este fenómeno se da en muchas otras drogas, y conlleva un proceso de deterioro, adelgazamiento y propensión a la enfermedad, en adictos a la cocaína. Sin embargo, hay que tener en cuenta que este es un efecto a largo plazo y de efectos acumulados a través de las semanas y meses; en los minutos siguientes al consumo, muchas personas pueden tener mucha sensación de hambre y darse atracones.
3. Alteraciones en la autopercepción
Algunas consecuencias directas de esta euforia son la percepción de un aumento en las propias capacidades físicas o intelectuales y una sensación de superioridad en general, lo que influye a la persona a llevar a cabo todo tipo de conductas disparatadas incluso cuando ya hace varias horas o días que no se consume.
Además de eso, los adictos a la cocaína también pierden por completo la sensación de dolor, cansancio o fatiga.
Debido a ello, no es raro ver que profesionales de entornos muy competitivos acepten siempre más carga de trabajo dado que esperan poder con todo por dar por hecho que la cocaína les dará ese “extra” de energía, siendo esta ilusoria (dado que el mal uso de los recursos del cuerpo sigue ocurriendo, aunque no se experimenta con tanto malestar de manera inmediata).
4. Insomnio
Los problemas a la hora de intentar conciliar el sueño por el efecto de la droga, que es una sustancia estimulante y como consiguiente activadora del sistema nervioso, es otro aspecto a considerar.
Se trata de una consecuencia directa de los efectos de la droga en el cerebro, que puede ocasionar también otros problemas de salud como son los dolores de cabeza, el malestar general y una mayor exposición a los trastornos de ansiedad (algo potenciado tanto por la droga en sí como por la falta de sueño).
5. Cambios radicales en el estilo de vida
Son muchos los cambios a nivel personal, social o laboral que se producen en la vida de un adicto a la cocaína en el transcurso de su adicción.
Los más destacables son un deterioro de las relaciones familiares o de amistad, una pérdida de interés por ocupaciones o actividades que antes interesaban a la persona y un cambio en los hábitos de ocio nocturno, con salidas y llegadas a casa que, dependiendo del contexto familiar, es frecuente que sean ocultadas. A la larga, también se da una bajada drástica del rendimiento académico, escolar o laboral, incluso si los efectos estimulantes de la cocaína y su impacto en la capacidad de trabajar eran uno de los motivos por los que la persona empezó a usarla en primer lugar.
6. Cambios en el estado de ánimo
Por último, entre las señales clásicas que presenta una persona adicta a la cocaína destacan los cambios de humor frecuentes, la irritabilidad ante las contrariedades, la ansiedad cuando no se está consumiendo o la depresión.
Estos síntomas emocionales pueden ser consecuencia de algunas de las señales anteriormente mencionadas, o también pueden ser la causa de algunas de ellas.
RUTINAS Y ADICCIONES.
Cuando hablamos de la enfermedad adictiva, la deshabituación de las rutinas en etapas tempranas puede ser difícil por varias razones; pero una de las más importantes para esto es la experiencia de sentirse abrumado. Esto puede ser provocado por numerosos factores. En lugar de usar drogas o alcohol para lidiar con los factores estresantes, una persona ahora debe encontrar nuevas formas de manejarlo al mismo tiempo que maneja los deseos, los desencadenantes y el estrés a diario.
Para gestionar mejor la recuperación, especialmente al principio del proceso, es importante comenzar a desarrollar rutinas. Este proceso a menudo comienza durante un programa de tratamiento de drogas. Muchas personas no tienen unas rutinas bien estructuradas antes del tratamiento y se encuentran con una cantidad excesiva de tiempo libre a medida que se vuelven sobrias. Desarrollar una rutina puede proporcionar estructura y comodidad para combatir los sentimientos de inquietud y estrés.
Una rutina, especialmente en las fases iniciales, puede reintroducir a una persona en hábitos saludables y en un equilibrio. Tener una rutina diaria o semanal puede ayudar a proporcionar estructura y un sentido de orientación o comodidad. Si bien puede que no sea posible seguir una rutina exactamente todos los días, tener cierta apariencia de estructura puede hacer que los días sean más manejables.
- Algunas cosas que se pueden agregar a una rutina incluyen:
- La hora en que una persona se despierta y se acuesta
- Organizar el horario de comidas/cenas.
- Actividades de ocio y tiempo libre.
- Socializar.
- Ejercicio.
- Programas de trabajo.
- Higiene personal.
- Realización de tareas del hogar.
- Tiempo de autorreflexión o meditación.
- Compromiso y participación en relaciones sociales.
- Explorando nuevos intereses o actividades.
SÍNTOMAS ADICCIÓN AL CANNABIS Y BENEFICIOS DE DEJARLO.
¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DE LA ADICCIÓN A LA MARIHUANA?
La marihuana es una droga y crea adicción.
Un trastorno por consumo de cannabis se puede convertir en una adicción en el momento en el que la persona adicta ya no puede dejar de consumir incluso cuando el consumo interfiere gravemente en muchos aspectos de su vida personal, social, académica o profesional. Son los jóvenes los más vulnerables ante esta posibilidad, ya que son ellos los que tienen una mayor probabilidad de desarrollar una adicción al cannabis al haber iniciado el consumo con muy corta edad.
Los criterios para valorar y alertar de que nos encontramos ante una persona con síntomas de adicción a la marihuana son:
- El usuario de drogas que presenta problemas con la marihuana, se mantiene “drogado” y bajo los efectos de la marihuana una o dos horas diarias de manera regular.
- Poco a poco se abandona el grupo de “amigos” no consumidores y se mantiene relación tan solo con personas que consumen cannabis u otras drogas.
- Problemas de rendimiento escolar o profesional.
- La adicción al cannabis se asocia a un consumo compulsivo. La persona adicta tiene muchas dificultades para dejar de consumir la droga una vez inicia el consumo.
- Conforme pasa el tiempo, las actividades diarias no relacionadas con el consumo se van reduciendo, hasta enfocarse únicamente en aquellas actividades y pensamientos directamente relacionadas con el cannabis y el modo de consumirlo: cómo conseguir dinero para obtener la droga, en qué momento del día ir a buscarla, dónde y de qué manera conseguir la marihuana, cuánto tiempo le durará la cantidad de droga que puede conseguir en ese momento, qué hacer cuando se termine la cantidad disponible y deba consumir más, dónde y en qué momento se produce el consumo de cannabis, cuánto tiempo es necesario que trascurra para recuperarse del último consumo, etcétera. Todo ello impide que la persona con síntomas de adicción a la marihuana pueda afrontar de una manera normalizada sus compromisos o tareas importantes.
- Problemas de concentración, de memoria, de aprendizaje.
- Algunas conductas de la persona adicta se vuelven arriesgadas, como conducir bajo los efectos del cannabis.
- Empieza a estar en el interés de una persona con problemas de adicción al cannabis el reducir el consumo, estudiar los beneficios de dejar la marihuana, preguntarse ¿cómo dejar la marihuana? y cuáles son las consecuencias negativas que representa el fumar cannabis en su vida.
Síntomas de abstinencia del cannabis, tras un cese brusco y prolongado del consumo. Estos síntomas son tales como la ira, la irritabilidad, la agresividad, la disminución del apetito, problemas para dormir, inquietud o estado de ánimo depresivo. Estos síntomas se alivian al volver a consumir la droga.
¿CUÁLES SON LOS PRINCIPALES BENEFICIOS DE DEJAR LA MARIHUANA?
Cuando una persona mantiene un consumo de cannabis, aumenta el riesgo de desarrollar todos aquellos factores y consecuencias negativas asociadas a esta sustancia.
Desde este punto de vista, los principales beneficios de dejar la marihuana son el no permanecer más tiempo expuesto a todos los riesgos y perjuicios que implica el consumo de esta droga, sobre todo entre la población más joven.
Las personas que consumen drogas son, en muchas ocasiones, poco conscientes de los efectos del cannabis o del resto de sustancias adictivas sobre sus vidas, y del impacto que, día a día, estas han tenido en su entorno familiar, social, educativo o profesional. Las drogas como el cannabis actúan sobre las capacidades físicas y cognitivas del consumidor, pudiendo ocasionar un especial daño sobre el desarrollo educativo y profesional de la población usuaria de drogas más joven, la más vulnerable a desarrollar una adicción al cannabis y a sufrir las consecuencias más negativas de esta, sobre todo a nivel psicopatológico.
Es por ello que son incontables los beneficios de dejar la marihuana, y contra antes mejor. Las propiedades psicoactivas de las drogas y su interacción en el cerebro modifican, con el tiempo, las capacidades de raciocinio de los individuos que las consumen, dificultando a menudo el poseer una mirada objetiva y honesta sobre la realidad del propio consumidor. Cuando una persona con adicción a la marihuana es consciente de que debe dejar la droga o reducir el consumo, es el momento de que reciba todo el apoyo y comprensión posible de su familia o entorno más inmediato y le ayuden y faciliten con su propósito e intención.
SEÑALES DE UNA CONDUCTA ADICTIVA.
Una persona acaba teniendo una adicción cuando genera tolerancia y dependencia a la sustancia o actividad concreta. Esto impide llevar una viva ordenada y responsable, por no hablar de los efectos perniciosos a nivel físico y psicológico.
La adicción consiste en la repetición perjudicial y excesiva de una conducta, ya sea el consumo de drogas u otra actividad. Algo en lo que se está pensando gran parte del día y que se anhela realizar (craving) de manera impulsiva, a pesar de saber que es perjudicial para uno mismo. Además, cada vez se necesita más de esa actividad o sustancia para obtener el mismo efecto.
1. Cambios de humor
Los cambios bruscos de humor puede ser uno de los signos de adicción. La persona dependiente pasa de estar eufórico, pudiendo en muchas ocasiones coincidir con el momento en el que está consumiendo, a tener un ánimo depresivo, decaído, incluso con apatía, sin tener ganas de hacer ningún tipo de actividad.
2. Aislamiento
La persona presa de una adicción tiende a alejarse de los demás cuando se agrava la dependencia y la gente de su alrededor comienza a detectar que algo no va bien. Aquellos que antes eran una buena compañía ahora son un obstáculo para hacer lo que desea en cada momento. Además de un recordatorio de que aquello que está haciendo le está perjudicando.
Incluso las adicciones que comienzan en un entorno social pueden acabar siendo un hábito que se realiza a solas. Es el caso, por ejemplo, del consumo de alcohol. Ya sea porque no quieren que le sermoneen, o porque no se sienten cómodos con la presencia de otros, las personas con adicciones se aísla.
3. Alteraciones del sueño: otro de los signos de adicción
Los cambios en el sueño uno de los primeros síntomas cuando hay un problema. Estos cambios se refieren tanto en la cantidad de horas dormidas como en los horarios en los que se duerme. Es muy habitual que la persona adicta comience a acostarse muy tarde y dormir muy pocas horas.
Si se es adicto a alguna sustancia y ese día no se ha consumido, es probable que no se pueda conciliar el sueño hasta hacerlo. Algo que le lleva a buscar una dosis a altas horas de la noche para poder calmar la ansiedad que le está provocando insomnio.
En adicciones como el juego patológico, los horarios de sueño también pueden cambiar. Es común encontrar en la sala de un casino jugadores a altas horas de la madrugada, incluso teniendo obligaciones al día siguiente. Esto va a dificultar el cumplimiento de sus obligaciones.
4. Irritabilidad
Independientemente del carácter que se tenga antes de volverse adicto, es probable que la persona esté más irritable de lo que solía estar. El adicto se enfada sin razones aparentes. Además, ahora le molestan cosas o personas que antes no lo hacían. Tampoco tolera que se hable de su problema.
Hablar con el adicto sobre la peligrosidad de lo que está haciendo u ofrecerle ayuda se vuelve prácticamente imposiblesin que tenga una reacción violenta y de negación. Esto es así, al menos durante las primeras fases de la adicción, en la cual no reconoce su problema.
5. Falta de concentración y problemas de memoria
Cada vez se hace más difícil atender ya sea en clase o en el trabajo. Casi todos los pensamientos van dirigidos al objeto de la adicción en cuestión y prestar atención a cualquier tarea se hace muy difícil. Esta falta de concentración impide que se memoricen datos o se recuerden hechos concretos, lo que va a causar serios problemas en el desempeño profesional. Este signo se hace más evidente en las personas que sufren una adicción a sustancias, ya que muchas de estas interfieren en la atención y en la memoria, como el alcohol.
6. Abandono de las aficiones anteriores a la adicción
Llega un momento en el que no solo el consumo es placentero, sino que se convierte en la única fuente de placer. Las aficiones que pudiera tener antes ya no significan nada en su vida, no son más que un obstáculo que le impide llegar a su objetivo principal: la droga o conducta de la que es esclavo.
Todos los aspectos de su vida que eran importantes van desapareciendo, ¿para qué perder el tiempo en actividades que no me satisfacen igual? De manera inconsciente van eliminando todo aquello que no va dirigido a saciar su necesidad más inmediata.
Finalmente, cabe señalar que se requieren la confluencia de varios de estos signos de adicción para poder sospechar que una persona tiene un problema de este tipo. Ninguno de estos signos, por si solos, puede considerarse como un absoluto. Sin embargo, estos factores ayudarán a fundamentar una sospecha y buscar ayuda para la persona con problemas.
SEÑALES DE UN POSIBLE PROBLEMA CON EL ALCOHOL.
¿Tu vida social gira alrededor del alcohol?
Si tu vida social gira alrededor de la bebida, necesitas cortar. Suma el tiempo que gastas cada fin de semana bebiendo, pensando en beber y luego recuperándote de los efectos. Aprovecha ese tiempo para un hobby o una actividad que te dé satisfacción y sea saludable.
¿Buscas el sesgo de confirmación?
Es habitual la negación cuando en el fondo, sabes que estás bebiendo demasiado.
Chapple cuenta que cuando él era alcohólico, buscaba sus síntomas en Google para ver si tenía alguno, pero ignoraba los que no le gustaban y prestaba atención sólo a los que quería leer. Haciendo eso, se decía a sí mismo que su hábito estaba bajo control, cuando no era así.
¿Estás eludiendo tus responsabilidades?
¿Te cuesta levantarte? ¿Te levantas todos los día con resaca? ¿Te cuesta funcionar en el trabajo o en tu vida diaria? Entonces es el momento de que debes dejar de beber. Una vez que admitas que quizá estás bebiendo demasiado, el paso siguiente es aprender a conocer los beneficios de una vida sin alcohol.
¿Buscas el apoyo de otros?
Cuando haces bromas sobre tus hábitos con otros, ¿esperas que ellos te transmitan que no estás bebiendo demasiado? Es otra forma de sesgo de confirmación, y un síntoma de que las cosas no están bajo control.
Este sesgo de confirmación se refleja en acciones como ignorar artículos sobre los peligros del alcohol y en cambio compartir en redes sociales informaciones como que beber vino es bueno para el corazón, por ejemplo.
¿Cambia tu personalidad cuándo bebes?
¿Te has vuelto más ofensivo, más antipático? Si el alcohol hace que te comportes de peor manera, que pierdas amigos y dañe tus relaciones, es necesario que tomes medidas.
¿Necesitas el alcohol para pasar un buen rato?
¿Crees que el alcohol te relaja y te hace más sociable? Es falso. El alcohol a largo plazo hace incrementar la ansiedad, la depresión y el estrés. En realidad, el alcohol es más gasolina para el fuego de tus ansiedades y estados depresivos.
¿Bebes tú solo o durante el día?
¿Te emborrachas cuando no deberías? Por ejemplo, sales del trabajo y te tomas algo, y acabas emborrachándote… Cuando tu vida diaria se mueve en torno al alcohol, es un signo de que necesitas ayuda.
¿Hay antecedentes de alcoholismo en tu familia?
Por desgracia, el alcoholismo es un patrón que se repite de generación en generación.
Además muchas veces el alcoholismo surge de traumas infantiles o heridas mal curadas en lo anímico.
¿Tienes lagunas de memoria?
¿Tienes agujeros en tu memoria cuando bebes? ¿Eres incapaz de recordar cosas que hiciste la noche anterior? Es un síntoma de que tu cerebro está sobrecargado. El alcohol perjudica la memoria a corto y largo plazo y puede causar problemas. Estos vacíos en la memoria, si son recurrentes, pueden ser signo de que algo va mal.
¿Escondes alcohol en casa?
Si escondes el alcohol en casa es un síntoma de que tu hábito está fuera de control. Si no fuera un problema, actuarías abierta y honestamente en casa. Esconder el alcohol está relacionado con la vergüenza que te produce el punto al que has llegado. Es mejor ser honesto con los que te rodean para que así puedan ayudarte.
¿Tus seres queridos se muestran preocupados?
Si los que te rodean están preocupados por lo que bebes, quizá es porque en efecto, estás bebiendo demasiado. Ten sus comentarios en cuenta y apóyate en los demás para salir de esa adicción.









