SÍNTOMAS POR CONSUMO DE ALCOHOL.
El trastorno por consumo de alcohol puede ser leve, moderado o grave, según la cantidad de síntomas que presentes. Entre los signos y síntomas pueden encontrarse los siguientes:
- Incapacidad para limitar la cantidad de alcohol que consumes
- Deseo o intentos fallidos de reducir la cantidad de alcohol que consumes
- Pérdida de mucho tiempo bebiendo u obteniendo el alcohol, o recuperándote de su consumo
- Deseo fuerte o necesidad de beber alcohol
- Incumplimiento de obligaciones importantes en el trabajo, la escuela o el hogar debido al consumo reiterado de alcohol
- Consumo continuo de alcohol incluso cuando sabes que esto causa problemas físicos, sociales o interpersonales
- Abandono o reducción de actividades sociales o laborales y pasatiempos
- Consumo de alcohol en situaciones donde no es seguro, como al conducir….
- Desarrollo de tolerancia al alcohol, de manera que necesitas más cantidad para sentir su efecto o tienes un efecto reducido por la misma cantidad
- Presencia de síntomas de abstinencia, como náuseas, sudoración y temblores, cuando no bebes, o beber para evitar estos síntomas
El trastorno por consumo de alcohol puede incluir períodos de intoxicación por alcohol y síntomas de abstinencia.
- La intoxicación por alcohol se genera a medida que aumenta la cantidad de alcohol en el torrente sanguíneo. Mayor la concentración de alcohol en sangre, mayor el deterioro en tu organismo. La intoxicación por alcohol causa problemas de conducta y cambios mentales. Estos pueden incluir comportamiento inadecuado, estados de ánimo inestables, alteración de la capacidad de juicio, dificultad para hablar, problemas de atención o memoria y mala coordinación. También puedes tener períodos denominados “apagones”, donde no recuerdas los hechos. Los niveles muy altos de alcohol en sangre pueden provocar un coma o incluso la muerte.
- La abstinencia al alcohol puede suceder cuando el consumo de alcohol ha sido intenso y prolongado y luego se suspende o reduce considerablemente. Puede suceder en el plazo de varias horas o hasta cuatro o cinco días después. Los signos y síntomas consisten en sudoración, aceleración de los latidos del corazón, temblores en las manos, problemas para dormir, náuseas y vómitos, alucinaciones, inquietud y nerviosismo, ansiedad y, a veces, convulsiones. Los síntomas pueden ser lo suficientemente graves como para afectar tu desempeño en el trabajo o en situaciones sociales.
QUE PRODUCEN LAS DROGAS EN EL CUERPO CUANDO PASA EL EFECTO.
Que pase el efecto de una sustancia no significa que no siga afectando el normal funcionamiento del organismo. Una guía para entender qué rastros deja cada sustancia y qué efectos pueden producir a corto y largo plazo.
Todas las drogas, legales e ilegales, producen alteraciones en las personas. No sólo en el momento en que se desencadenan sus efectos esperados y previsibles, sino también en los órganos y sus conexiones internas una vez que los primeros efectos desaparecieron. Algunas sustancias incluso pueden permanecer varios días en la sangre, un mes en la orina y hasta 3 meses en el pelo y, mientras tanto, siguen generando efectos negativos para el cuerpo.
DEPRESORAS
Alcohol:
Las bebidas alcohólicas son sustancias psicoactivas que disminuyen las funciones vitales. El alcohol, al ser diluido en grasa y en agua, es capaz de llegar a todos los órganos del cuerpo y sus sistemas. En los primeros 15 o 30 minutos se produce un rápido ingreso en el torrente sanguíneo, enlenteciéndose posteriormente.
Sin embargo, los efectos se producen en función de la dosis, es decir, de los niveles de alcohol en sangre o alcoholemia. Con 0,5 gramos de alcohol por cada litro de sangre se produce una fase de excitación, con 2 gramos, una fase hipnótica, con 3 gramos una anestésica y con 5 gramos o más se puede producir incluso la muerte. El alcohol disminuye la frecuencia respiratoria, la frecuencia cardíaca y el buen funcionamiento del cerebro y sin embargo, es legal en gran parte del mundo para mayores de edad.
ESTIMULANTES
Los estimulantes, al ingresar al cuerpo -inyectados, inhalados o bebidos- se absorben en el estómago, van al torrente sanguíneo y llegan al cerebro. Como principal efecto aumentan la actividad cerebral poniendo a la persona alerta, con profusión de ideas y la hacen más sociable. Van al corazón y las arterias y aumentan la frecuencia cardíaca.
También dilatan los pulmones y toda la parte respiratoria, provocando el ingreso de una gran cantidad de aire, que da una sensación de placer. Por otro lado, también exacerban el deseo sexual. Los efectos de la cocaína sobre el sistema nervioso central son explicados por el aumento de dopamina y serotonina en el sistema límbico, la parte del cerebro que regula los instintos sexuales, el hambre, la memoria y las emociones. De igual forma, el resto de los efectos se explican por el aumento de noradrenalina: midriasis -la dilatación anormal de la pupila con inmovilidad del iris-, hipertensión arterial, taquicardia, arritmias, hipertermia, temblor, convulsiones y sudoración.
Cocaína:
La cocaína es un alcaloide estimulante extremadamente adictivo que afecta directamente al cerebro, los riñones, el corazón y el hígado. Tiene efectos de euforia, energía y de ampliación de sensaciones visuales y auditivas. Puede disminuir el apetito y la necesidad de dormir, perjudicando a largo plazo la salud del consumidor.
Los indicios de esta sustancia en la orina persisten de tres a cuatro días, de uno a dos en la sangre y hasta 90 días en el pelo.
CONSECUENCIAS ABUSO CONSUMO CANNABIS.
El consumo abusivo del cannabis puede alterar la actividad de las regiones cerebrales que están vinculadas a emociones negativas.
Se ha encontrado un mecanismo por el que el abuso del consumo de cannabis puede producir alteraciones del sistema nervioso comparables a la psicosis y la esquizofrenia.
Esto puede ocurrir porque los cannabinoides controlan la excitabilidad de ciertas áreas nerviosas. Así, el consumo desordenado de cannabis activa el mecanismo con más intensidad de la que precisa el sistema nervioso.
Efecto de ciertas sustancias en el cerebro:
Ciertas anomalías en la neurotransmisión de glutamato y dopamina, cuando coinciden en determinadas áreas del cerebro, se manifiestan en alteraciones de la conducta que se reconocen como esquizofrenia.
La esquizofrenia está provocada por una disfunción de un receptor del glutamato: el NMDAR. Ello produce el aumento de la función dopaminérgica típica de la psicosis y de la esquizofrenia.
Existen factores hereditarios que determinan que unos individuos sean más vulnerables a padecer esta enfermedad. Sin embargo, factores ambientales o malos hábitos como el consumo de ciertas sustancias pueden acelerar su aparición o aumentar su impacto.
El conjunto funciona como un mecanismo fisiológico en el que la inhibición proporcionada por el cannabinoide reduce la excitación del NMDAR permitiéndole realizar su función pero vigilando que no comprometa la función celular.
Ante ese equilibrio tan delicado, el abuso del cannabis, sumado al sistema cannabinoide endógeno, aumenta desproporcionadamente el peso de la inhibición sobre el sistema NMDAR, lo que da lugar a signos de psicosis.
Para hacer frente a esa situación, se reclutan mecanismos endógenos para liberar la función NMDAR de la inhibición. Existe el riesgo de que este sistema de desconexión pueda no funcionar adecuadamente. Cuando eso sucede, el individuo presenta una vulnerabilidad que podrá conducirle a la esquizofrenia.
“El abuso del cannabis rompe el preciado equilibrio entre excitación (NMDAR) e inhibición (cannabinoides endógenos) y empuja el plato de la balanza hacia la inhibición, y por tanto permite una mayor actividad de aquellos otros sistemas controlados negativamente por el NMDAR, como el dopaminérgico”, explica el investigador Javier Garzón Niño.
El abuso de cannabis inhalado suele dar lugar a cuadros de psicosis que remiten con el tratamiento adecuado, por lo que es reversible. Pero la repetición de estas conductas puede conducir a daños duraderos del sistema nervioso. El riesgo es mayor en individuos con predisposición genética, dado que puede conducirlos a la esquizofrenia.
LA COCAÍNA Y SU IMPACTO EN EL CORAZÓN:
Siete de cada diez consumidores sin síntomas de enfermedad cardiaca acaban presentando algún tipo de afectación. Los trastornos más frecuentes son dilatación y disfunción contráctil de ventrículo izquierdo y derecho, hipertrofia del ventrículo izquierdo, así como focos de fibrosis focal. En casos más extremos, puede provocar infartos y muerte súbita.
Un 71% de las personas con adicción a la cocaína, sin síntomas de enfermedad cardiaca, presentan algún tipo de afectación en el corazón, siendo los trastornos más frecuentes dilatación y disfunción contráctil de ventrículo izquierdo y derecho, hipertrofia del ventrículo izquierdo, así como focos de fibrosis focal.
La cocaína provoca problemas cardiovasculares en un alto porcentaje de los consumidores habituales, aunque muchos de estos trastornos pasan largo tiempo inadvertidos ya que «no se asocian con síntomas, pueden provocar graves consecuencias para la salud». Es la segunda droga ilegal más consumida en España, un producto simpaticomimético «altamente adictivo» y con «efectos potencialmente letales». Es cardiotóxica y puede causar isquemia, infarto, hipertrofia miocárdica, disfunción sistólica, arritmias y muerte súbita.
Actualmente los investigadores pretenden valorar la posibilidad de que estas las afectaciones pudiesen desaparecer al dejar de consumir cocaína, así como qué factores de consumo (vía de consumo, dosis, años de consumo, etc.) influyen en la aparición de estas alteraciones. Al dejar de consumir esta droga, «la función ventricular mejora y las dimensiones del corazón regresan progresivamente a la normalidad.
SEÑALES DE ALERTA ANTE UN JOVEN QUE CONSUME SUSTANCIAS ADICTIVAS
¿Qué consecuencias tiene el consumo de sustancias ilegales en los adolescentes? ¿Y ante que señales debemos prestar atención ante la sospecha de que un joven consume drogas?
Un joven sufre un trastorno por uso de sustancias cuando consume ciertos tipos sustancias con frecuencia y de manera compulsiva (no sabe decir que no), por lo que afecta negativamente a su salud, o su desarrollo personal, a sus relaciones con la familia o con sus amigos, a sus estudios o su trabajo, o le ocasiona problemas económicos o legales.
Una combinación de factores (biológicos, psicológicos y sociales) pueden hacer que la persona pierda el control sobre el uso de la sustancia y sea incapaz de parar su consumo, aunque sea consciente de los perjuicios que le provoca.
¿Qué consecuencias tienen?
El consumo de sustancias durante la adolescencia puede tener graves consecuencias físicas, psicológicas y sociales(fracaso escolar, conflicto familiar y dificultades de relación).
El consumo de sustancias puede desencadenar un trastorno mental como la ansiedad, la depresión o la psicosis.
¿Cuáles son las señales de alarma?
Señales físicas
- Pérdida de peso
- Hipertensión
- Ojos rojos
- Irritación nasal
- Ronquera
- Tos crónica
- Dolor de pecho
- Marcas de jeringuilla
- Lesiones
Hábitos personales
- Uso de gotas oculares
- Alteración del sueño y del apetito
- Higiene deficiente
- Pérdida de interés por los deportes
- Nuevos amigos o intereses
- Cambios en la forma de vestir
- Nuevos intereses musicales especiales
¡¡ ES POSIBLE SALIR DE LAS ADICCIONES!!!!
Algunas personas, en algún momento de sus vidas, pueden verse involucradas en distintas situaciones relacionadas con conflictos o problemas, ya sea en el aspecto personal o con el entorno en que se desenvuelven. En muchos casos, estos episodios pueden llevarles a buscar alguna vía de escape que por lo general conducen a adicciones a sustancias nocivas, algunas de ellas ilegales.
La dependencia a cualquier sustancia puede traer graves consecuencias para la salud y toda la forma de vida del adicto. Se trata de un proceso de autodestrucción en el que la persona no tiene conciencia sobre los daños que se causa a sí misma. Todo el entorno de una adicto se ve seriamente afectado.
Los peligros de las adicciones:
Las adicciones no distinguen de edad, sexo o condición social. Hay casos en los que estas enfermedades se pueden presentar en la niñez, incluso en ancianos, todo depende del caso particular de cada persona. Normalmente están relacionadas con el alcohol y otras droga. Estas últimas son las más comunes debido a la gran variedad de sustancias que se comercializan de manera ilegal en la actualidad. Algunas de ellas con altos niveles de toxicidad y potencialmente mortales.
La adicción a la cocaína se ubica como una de las más peligrosas en el mundo. Es poco probable que una persona que pruebe esta sustancia, ya sea por curiosidad o simplemente para experimentar una sensación diferente, pueda controlar cuándo detenerse. Poco a poco su cuerpo le pedirá mayores cantidades y la frecuencia entre una dosis y otra irá en aumento.
La cocaína se ha utilizado en el mundo desde hace más de cinco mil años con fines curativos.Proviene de las hojas un arbusto originario de América del Sur, por lo cual, desde que los españoles descubrieron este continente, su uso se extendió por todo el mundo. Aunque no fue hasta hace menos de cincuenta años, cuando se conocieron los daños directos y colaterales que produce esta droga.
Actualmente, la cocaína se puede consumir de diferentes formas, todo depende del proceso químico aplicado para su comercialización, mismo que también va a determinar los efectos así como el nivel de toxicidad en el organismo. Las formas comunes son esnifada, por vía intravenosa o fumada; siendo la primera la más popular. En este caso, la persona que la consume tiende a tener comportamientos muy eufóricos, pasa de la tristeza a una alegría inmediata o se mantiene muy irritable. Estos efectos no son iguales en todos los casos.
El cerebro poco a poco se adapta a los efectos estimulantes de esta sustancia, por lo que el consumidor va a requerir mayores cantidades de esta droga para poder sentir el mismo placer del inicio del consumo, de allí el peligro a sufrir una sobredosis.
Los adictos en etapas avanzadas pueden sufrir de episodios de psicosis bastante intensos, pasan de la irritabilidad a la paranoia en apenas unos minutos. En estos casos son muy comunes las alucinaciones auditivas, sin contar que quienes la esnifan continuamente llegan a perder el sentido del olfato o presentar hemorragias nasales graves.
Así como hay una gran variedad de sustancias que crean adicciones, hay algunas que se distinguen sobre el resto por su alto nivel adictivo. Si bien la cocaína figura en el listado, el primer lugar lo ocupa la heroína. Cerca del 90% de personas que la prueban se convierten en adictos.
Al igual que la cocaína, se puede consumir de varias maneras, siendo la esnifada y la inyectada los métodos más utilizados por millones de personas en el mundo entero. Sus efectos en el organismo son de euforia y una sensación de bienestar como resultado del aumento de dopamina. De ahí que quienes la consuman queden enganchados tan fácilmente.
El individuo siente la necesidad de aumentar la frecuencia de consumo, así como las dosis para alcanzar esa sensación de placer. Al igual que con otras drogas, en las etapas iniciales la persona tiene la falsa creencia de poder controlarla, sin embargo, en este punto ya ha cambiado el método de administración, pasando rápidamente a la vía intravenosa.
Los síntomas de abstinencia de esta droga suelen aparecer rápidamente cuando se interrumpe el consumo de manera brusca. Inicialmente se presentan en forma de dolor muscular, náuseas y vómitos recurrentes.
COMO AFECTA EL CONSUMO DE ALCOHOL AL HÍGADO.
El consumo de alcohol es una de las principales causas de enfermedad hepática crónica a nivel global. Su consumo está relacionado principalmente con el ámbito social, pero el exceso puede generar otras enfermedades del hígado, así como afectar al cerebro, al corazón, a los músculos y otros tejidos.
Los daños del alcohol se determinan ya sea por la cantidad de alcohol consumida (en un hígado sano) o por el simple consumo, aunque sea leve, cuando ya existe una patología del hígado.
¿Cómo funciona el alcohol en el hígado?
A diferencia de las proteínas, los carbohidratos y las grasas, el cuerpo no tiene una forma de almacenar alcohol. Cuando se consume en exceso, el acetaldehído (es decir, el principal factor para la aparición de la resaca y el rubor facial) se produce a mayor velocidad de la que el cuerpo puede soportar, por lo que se le complica procesarlo y desactivarlo. Esto provoca que este metabolito (es decir, esta sustancia que queda después de la descomposición) se acumule en el hígado y produzca daños hepáticos.
Con el tiempo se producen depósitos de grasa en los hepatocitos (las células hepáticas) y eventualmente estos se convierte en lo que conocemos como hepatitis, que es la inflamación del hígado. Al intentar reparar estos daños, se crean cicatrices en el hígado, es decir, cirrosis, que pueden desembocar en cáncer de hígado.
Daños que puede producir el alcohol
En un hígado sano, para que el alcohol sea dañino debe beberse en exceso durante mucho tiempo. Esto puede traer problemas en los riñones, en la presión arterial y en el feto, si es que se trata de una mujer embarazada. Pero no terminan ahí; las afecciones también pueden ser psicológicas y derivar en trastornos como dependencia, ansiedad, depresión y desajustes importantes en las relaciones sociales.
Por otro lado, si ya hay una patología en el hígado, como la hepatitis viral, provocada por el alcohol, o la hepatitis autoinmune, criptogénica, etc., el consumo etílico es responsable de numerosas complicaciones:
- En Hepatitis C reduce la eficacia del tratamiento y facilita la multiplicación del virus.
- Aumenta los depósitos de grasa, con lo que acelera el proceso de cirrosis.
- Reduce la respuesta inmunitaria.
- Contribuye a la acumulación de hierro, que es otra causa de enfermedad hepática crónica.
CONSUMO DE ALCOHOL EN LA ADOLESCENCIA.
Daños en los jóvenes
Los jóvenes se encuentran en constante riesgo debido a ciertos patrones de consumo debido a varios factores. Fisiológicamente, se encuentran todavía experimentando cambios en su desarrollo. El cerebro del adolescente se encuentra en un alto nivel de desarrollo. Este desarrollo establece las bases para las habilidades de la persona en su vida adulta, tales como la planeación, la integración de información, la resolución de problemas, el discernimiento y el razonamiento. Estos importantes cambios que están sucediendo son la razón de que el cerebro del adolescente sea más vulnerable a los efectos nocivos del alcohol en comparación con un cerebro adulto.
El alcohol y la educación
El alcohol perjudica las áreas del cerebro responsables del aprendizaje y la memoria, las habilidades verbales y la percepción visual-espacial. Por consiguiente, el consumo excesivo de alcohol afecta la creación de nuevos recuerdos, las habilidades de resolución de problemas, el pensamiento abstracto, la atención y la concentración. Los estudios sugieren que el consumo de alcohol en adolescentes afecta de forma negativa la función neurocognitiva, como la capacidad de estudiar y obtener buenos resultados en los exámenes. Debido a que la adolescencia es una etapa muy importante para el desarrollo cerebral, el consumo de alcohol puede tener efectos negativos a largo plazo en su vida adulta.
El alcohol y el comportamiento
Los jóvenes corren el riesgo de desarrollar conductas perjudiciales debido al alcohol que incluyen beber en exceso, problemas en sus relaciones, accidentes viales y relaciones sexuales de alto riesgo que han sido referidas por ellos mismos. Estas conductas tienen sus propias consecuencias para la salud y seguridad de los jóvenes, que incluyen daños al desarrollo cerebral, riesgo de lesiones y un mayor riesgo de participar en actos de violencia.
USO Y ABUSO DE SUSTANCIAS ADICTIVAS.
El uso y abuso de sustancias adictivas constituye un complejo fenómeno que tiene consecuencias adversas en la salud individual, en la integración familiar y en el desarrollo y la estabilidad social. Aunque en la actualidad toda la sociedad está expuesta a las drogas, hay grupos más vulnerables que otros a sufrir consecuencias negativas de su uso, como los niños y los jóvenes, quienes pueden truncar su posibilidad de desarrollo personal y de realizar proyectos positivos de vida.
Es una enfermedad que tiene su origen en el cerebro, la enfermedad se caracteriza por su cronicidad o larga duración.
Es una dependencia síquica, cuyo individuo siente una imperiosa necesidad de tomar droga o, en caso contrario, un desplome emocional cuando no la ingiere y una dependencia física producida por los terribles síntomas de abstinencia al no ingerirla.La drogadicción causa problemas físicos, psicológicos, sociales y financieros.
¿ Qué son las drogas?
Son aquellas sustancias cuyo consumo puede producir dependencia, estimulación o depresión del sistema nervioso central, o que dan como resultado un trastorno en la función del juicio, del comportamiento o del ánimo de la persona. Es toda sustancia capaz de alterar el organismo y su acción psíquica la ejerce sobre la conducta, la percepción y la conciencia. La dependencia de la droga es el consumo excesivo, persistente y periódico de toda sustancia tóxica.
Luego nos queda el problema dónde actúan estas sustancias, ya que todas estas drogas tienen un elemento básico en el organismo que es el sistema nervioso central el cual es la estructura más delicada y el más importante que tiene el ser humano, y si estas sustancias actúan sobre esas estructuras dañándolas, perjudicándolas, indudablemente que van constituir un elemento grave y peligroso para la salud individual.
SEÑALES DE ALARMA SOBRE UNA POSIBLE CONDUCTA ADICTIVA.
He aquí unas cuantas señales de alarma de que una persona puede tener un problema de abuso de sustancias:
- Confía en las drogas ( alcohol, cannabis, cocaína…) para pasárselo bien, para olvidarse de sus problemas o para tranquilizarse.
- Tiene desmayos.
- Bebe o consume drogas cuando esta solo.
- Se aísla o tiene secretos con respecto a sus amigos y su familia.
- Pierde el interés por aquellas actividades que solían ser importantes para él.
- Descenso de su rendimiento académico (sus notas bajan y falta mucho a clase), en caso de edad estudiantil.
- Se va incrementando su tolerancia a las drogas, cada vez necesita consumir mayores cantidades de estas sustancias para obtener los mismos efectos.
- Miente, roba o vende género para conseguir dinero para comprarse drogas.
- Una de las señales que pueden darnos una pista sobre si se trata de una adicción son los cambios bruscos de humor. La persona dependiente pasa de estar eufórico, pudiendo en muchas ocasiones coincidir con el momento en el que está consumiendo, a tener un ánimo depresivo, decaído, incluso con apatía, sin tener ganas de hacer ningún tipo de actividad.
En las ocasiones en las que predomina el ánimo depresivo, suelen buscar estar solos para poder estar en contacto con su adicción y calmar su malestar. A medida que la adicción va avanzando, los periodos de decaimiento y apatía son más habituales y duraderos.
- La persona presa de una adicción tiende a alejarse de los demás cuando se agrava la dependencia y la gente de su alrededor comienza a detectar que algo no va bien.
Aquellos que antes eran una buena compañía ahora son un obstáculo para hacer lo que desea en cada momento y un recordatorio de que aquello que está haciendo le está perjudicando.Independientemente del carácter que se tenga antes de volverse adicto, es probable que la persona esté más irritable de lo que solía estar. El adicto se enfada sin razones aparentes, le molestan cosas o personas que antes no lo hacían y no tolera que se hable del problema que tiene.
Suele ser difícil que la gente reconozca que tiene un problema, por lo cual los amigos o la familia son las personas que en un inicio intentan poder dar una solución en este tipo de asuntos. Dejar las drogas es muy difícil y mucha gente cree que no lo puede conseguir sin ayuda, hecho altamente improbable poder hacerlo durante un período largo ( entre 1 y 5 años), o de forma definitoria.









